Aunque no cabe duda de que la construcción de un centro comercial sobre el patrimonio ilicitano reportará pingües beneficios a unos pocos, no será así para la inmensa mayoría de los vecinos y vecinas de Elche.
En primer lugar porque los placeros que intenten sobrevivir en el centro comercial se van a tener que enfrentar a un notable aumento de costes (superior a un 300% de lo que pagaban en el Mercat Central) y a una competencia con empresas mucho más fuertes, lo que hará que muchos de ellos echen el cierre. Una situación que también afectará a los pequeños comercios tradicionales de la zona.
La desaparición de este tipo de comercio supondrá la pérdida de empleo de calidad (sustento de muchas familias) y su sustitución por empleo poco estable y peor remunerado. Asimismo, muchos pequeños productores locales perderán una de sus escasas posibilidades para que sus productos accedan a la cadena de distribución, lo que dificultará aún más la viabilidad de estas pequeñas empresas y nos acercará un poco más hacia el círculo vicioso de pérdida y precarización del empleo en nuestra ciudad.
Por otro lado, es de esperar que la pérdida de patrimonio cultural y la transformación tan hostil del casco histórico de Elche afecte negativamente a nuestra capacidad de atracción del turismo cultural. Un sector económico muy rentable para cualquier ciudad, ya que es capaz de producir hasta 26 trabajos indirectos por cada trabajo directo creado.
Y, por supuesto, también debemos tener en cuenta que el debilitamiento del pequeño comercio y las pymes locales afecta a toda la ciudadanía, ya que la contribución de este sector a la economía real de la ciudad es muy importante (al contrario de lo que sucede con las grandes superficies comerciales), más del 50% de los beneficios obtenidos por el pequeño comercio revierten de nuevo en la economía local, lo que contribuye a revitalizar todos los sectores económicos de la ciudad y a generar riqueza para los ilicitanos e ilicitanas.
¿Por qué entonces el Ayuntamiento toma decisiones que empeoran la situación de un tejido económico tan productivo y con tantos beneficios sociales? ¿Por qué no apoyan la distribución de productos de nuestras pymes y del Camp d’Elx y “convierten a los Mercados Municipales en los motores económicos de los barrios”, tal y como prometían en campaña electoral?